domingo, 11 de septiembre de 2011

V Globalización y desarrollo



GLOBALIZACIÓN

“El único objetivo es incrementar el valor de mercado total de los valores comercializados, lo que sirve sólo para crear una burbuja financiera que aumenta las pretensiones de los que poseen estos valores en contra de la riqueza real de la sociedad. Olvidémonos de la producción y los intereses de la clase trabajadora, las comunidades y la naturaleza. Así es la defectuosa lógica del capitalismo financiero que en la actualidad orienta las políticas hacia la economía global y que está provocando el colapso financiero generalizado” David C. Korten (“El mundo post empresarial”)

Desde lo económico, la globalización implica un mercado mundial único, al cual se ha llegado, principalmente, como consecuencia del desarrollo tecnológico tanto en las comunicaciones como en el proceso de la información. La integración entre los países se ha visto bastante favorecida, si bien no se están logrando las mejoras esperadas.

Para describir las actitudes predominantes en este proceso es necesario volver a plantear la ecuación de la economía de mercado, para observar luego sus cambios y distorsiones. Es de interés describir las actitudes que orientan a las decisiones humanas antes que conocer los detalles de los mecanismos financieros vigentes. Tenemos entonces:

Economía de mercado = Trabajo + Ahorro productivo + Ética

Cuando se cambian los objetivos éticos por la exclusiva búsqueda de la optimización de ganancias, pasamos al

Capitalismo empresarial = Trabajo + Ahorro productivo + Optimización de ganancias

Finalmente tenemos el capitalismo financiero, como tercera actitud empresarial.

Capitalismo financiero = Ahorro especulativo + Optimización de ganancias

Este aspecto del capitalismo es reciente, siendo un fenómeno autónomo, y difiere del capitalismo empresarial en que no acompaña a la producción, pero involucra mayor cantidad de capitales que los asociados a la economía real, o productiva. Se estima que las transacciones financieras diarias, en el mundo, implican un monto superior al producto bruto interno anual de toda la América Latina.

Los optimistas suponen que en el proceso de la globalización predomina la economía de mercado mientras los pesimistas (o quizás realistas) estiman que predomina el capitalismo financiero.

Los mercados nacionales requieren de un marco legal adecuado, brindado por el Estado, mientras que el mercado mundial también lo ha de necesitar. Sin embargo, organismos como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, no responden todavía a esa necesidad. Las decisiones tomadas por tales organismos parecen no promover, en general, una disminución de la actitud especulativa, ya que algunas de ellas profesan “el fundamentalismo de mercado”, según la expresión del economista Joseph E. Stiglitz.

La globalización actual es selectiva por cuanto los países poderosos exigen que los más pequeños abran sus fronteras a la importación, pero se les impide entrar con sus productos en aquellos países.

Las enormes sumas de dinero involucradas en el plan de salvataje de bancos y empresas, durante la crisis de 2008, podrían muy bien haberse utilizado para solucionar los graves problemas que padecen miles de millones de seres humanos que viven en la pobreza. Pero las circunstancias hicieron que esas grandes sumas fueran a salvar a muchos especuladores.

Entre los obstáculos que se presentan y que impiden llegar a soluciones concretas, además de los mencionados, está la irracional actitud anti-empresarial, que no distingue entre productor y especulador. Si se sigue combatiendo al productor como si se tratase de un delincuente, la economía real se verá desfavorecida.

Los especuladores podrían preguntarse porqué mucha gente prefiere ganar dinero honestamente en lugar de buscar lo que les permite lograr mayores ganancias. La respuesta es que hay personas que tienen honor y dignidad. Recordemos que hace unas decenas de años, las transacciones y acuerdos se hacían “de palabra”, cuando era habitual ser valorado socialmente por la decencia y otros atributos éticos, en lugar de serlo exclusivamente por el dinero poseído.


CONTRA LA GLOBALIZACIÓN

“Dudar de todo o creerlo todo, son dos soluciones igualmente cómodas, pues tanto una como la otra nos eximen de reflexionar” Henri Poincaré

Respecto del capitalismo y la globalización se toma una postura similar a la adoptada frente a la religión, ya que en esos casos no se logran siempre los mejores resultados, o los resultados esperados. Por ello surgen dos actitudes extremas; la primera propone anularlos y descartarlos por siempre, mientras que la segunda propone mejorarlos.

También respecto de la ciencia se adoptan actitudes extremas. Así, cuando alguien descubre que no es infalible, se decepciona y la desestima totalmente, mientras que otros confían ciegamente en sus resultados. La realidad es algo intermedio, ya que la ciencia, incluida la economía, ha permitido conocer y comprobar ciertas leyes mientras que desconoce gran parte de la realidad.

No podemos negar los beneficios que otorga la globalización como tampoco los que potencialmente podrá otorgar. Sólo en un marco de colaboración e intercambio entre naciones podrán solucionarse los graves problemas que afronta la humanidad.

Alguien puede pensar que quien hace críticas al capitalismo financiero es el que está contra la globalización. En realidad, quien atenta contra los buenos resultados de la globalización es precisamente el especulador. Sucede en este caso algo similar a lo que ocurre en religión. Si alguien critica al fanático, se interpreta erróneamente que uno está contra la religión, siendo que el que la debilita es precisamente tal personaje.

Para descalificar al capitalismo, se dice que es una ideología o, incluso, una utopía. En realidad, el hombre actuando en libertad, produciendo y realizando intercambios, establece un proceso natural, autorregulado, que es descrito por la economía mediante leyes adecuadas. Cuando existen fallas morales en los individuos (como el simple deseo de no trabajar), o perturbaciones en el sistema de libre intercambio, se altera el proceso y las ventajas se pierden.

La economía de una Nación, o aún la de un pequeño grupo de gente asociada, depende de aspectos psicológicos tales como confianza, ambiciones, necesidades, etc., por lo que aún cuando no existiese especulación, el sistema de la economía de mercado puede presentar ciertas inestabilidades.

Todo sistema basado en la libertad estará supeditado al riesgo y a los efectos derivados de elecciones inadecuadas. Pero la supresión de la libertad nos lleva indefectiblemente a la esclavitud. Todavía hay muchos que sostienen la posibilidad de que transitemos hacia una globalización de tipo soviético, en la que el mundo habría de ser una gran cárcel dirigida por un solo amo.


IDEAS INFLUYENTES

“Se presume que un criminal es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Sólo los empresarios, productores, proveedores, abastecedores, los Atlas que cargan con toda nuestra economía sobre sus hombros, son considerados culpables por su naturaleza y están obligados a probar su inocencia……” Ayn Rand (“Capitalismo. El ideal desconocido”)

Quizás no haya habido en la historia alguna idea más influyente que aquella que asocia al empresario toda la perversidad y egoísmo existentes, mientras que, simultáneamente, asocia la bondad y la honestidad al trabajador de menor rango.

Una de las razones de esta asignación ha de ser la simple envidia; la no aceptación de que alguien pueda tener mejores aptitudes para dirigir y promover la producción. Podemos observar una actitud similar respecto de las opiniones sobre los científicos, en cuyo caso muchos suponen que tienen algún tipo de deficiencia mental asociada necesariamente a la creatividad científica. Tampoco se ha de reconocer superioridad intelectual alguna.

El empresario es la base económica de la sociedad. Puede uno imaginarse lo que sucedería si no existieran. La sociedad se derrumbaría en un caos social (o habrían de ser reemplazados por políticos que planifican la producción desde el Estado con una gran pérdida de productividad y de libertad individual).

En los países subdesarrollados, en donde el desprestigio asociado a los empresarios es bastante notable, se observa un bajo porcentaje de los mismos, por cuanto la mayoría opta por la seguridad y la tranquilidad del empleo, ya sea estatal o privado. Como la producción resulta insuficiente, se culpa a los empresarios por “no distribuir sus riquezas”, en lugar de criticar a quienes producen muy poco, o incluso no producen y consumen como si fuera justo que lo hicieran.

Cuando se habla del “trabajador” se hace referencia, generalmente, al que realiza alguna actividad muscular, pero pocas veces se valora la capacidad de tomar decisiones, o la creatividad, o el conocimiento que debe poseer cualquier empresario exitoso.

Debería demostrarse a través de la psicología, o de alguna ciencia social, la realidad, o no, de esta idea, porque la mayoría de las personas supone que tanto el abogado, como el político, el médico, el docente, el artista, el militar, etc. son seres espirituales que realizan sus actividades laborales bajo objetivos que se identifican con la noble vocación de servir al prójimo, mientras que sólo el empresario pertenece a un sector egoísta, perverso, que sólo busca riquezas materiales.

En realidad, la “ley de Marx” (acerca de la culpabilidad de la burguesía) es la mejor aproximación a la descripción del comportamiento mencionado, con el agravante de que la supuesta ley favorece la lucha de clases, que puede terminar en revoluciones y guerras civiles. También sería falsa una ley que manifestara la perfección y honestidad generalizada de los empresarios.

Los políticos, por lo general, fundamentan su razón de ser al considerarse defensores de los ciudadanos honestos ante la perversidad empresarial. Esta es una idea que ni siquiera se discute, porque la mayor parte de la sociedad supone que es así. Incluso se admite que el empresario es el que crea “desigualdad social”, considerada como la principal causa de delincuencia existente. De ahí que sea el culpable indirecto de los crímenes más alevosos, por lo que luego se libera a peligrosos delincuentes considerando que son víctimas de un sistema social injusto; una injusticia que habría de ser favorecida por el accionar empresarial.

¿Puede una sociedad mejorar en base a mentiras abiertas y con muy poco sustento en la propia realidad? Incluso se llega a admirar y a idolatrar a personajes que, desde ideologías y escritos, favorecieron el asesinato de decenas de millones de víctimas en todo el mundo, como ha sido el caso de quienes impulsaron el accionar de nazis y comunistas.


SOSPECHA DE CULPABILIDAD

“El socialismo reniega vehementemente del individualismo liberal definiendo al hombre como ciudadano, esto es, como miembro de la sociedad. El individuo carece de toda autonomía, de toda responsabilidad, de todo derecho que no le sea asignado por el Estado. La raíz de esta falsa imagen del hombre, proviene del pesimismo socialista, por oposición al optimismo liberal. Mientras éste concibe al individuo como esencialmente bueno y justo, el socialismo considera que el hombre es esencialmente egoísta, irresponsable e injusto. Debe por lo tanto, reducir al máximo el ámbito de su libertad, de su iniciativa, pues inevitablemente abusará de los demás” Carlos A. Sacheri (“El orden natural”)

La optimización del comportamiento humano, es decir, lo que el hombre debe ser, implica una proyección de lo que el hombre es. Pero nunca podremos ponernos de acuerdo acerca de lo que debe ser si antes no concordamos en lo que es.

Mientras que en el Génesis bíblico resalta la expresión “y vio que era bueno”, en el que se adopta un punto de partida optimista respecto de la Creación, en otras posturas se destacan visiones pesimistas en las cuales se supone que el hombre es perverso y malo, porque esa es su naturaleza.

Si se cree en la natural bondad del hombre, con ciertas limitaciones, se tratará de proponer un marco de libertad para el desarrollo de su vida. Por el contrario, si se supone que es perverso por naturaleza, la tendencia respectiva buscará establecer una sociedad en la cual se habrá de restringir hasta la libertad esencial y cotidiana.

Es de destacar que el socialista, cuando propone la eliminación de la propiedad privada, apunta en realidad hacia el advenimiento del capitalismo estatal, en donde se acentuarán todos los defectos atribuidos al capitalismo privado. Sin embargo, deja de lado por un momento aquella creencia que sustenta su postura, la de la natural maldad del hombre, por cuanto los marxistas, a cargo del poder, poseen las virtudes negadas a los demás, de donde se justificaría el mencionado monopolio y la total concentración de poder en el Estado.


PAÍSES EMERGENTES

“La pobreza del Tercer Mundo sólo tiene una causa: las iniciativas individuales son reprimidas por el Estado”. “El socialismo ha fracasado en el Tercer Mundo como en otros lugares. El drama de América Latina es que la mayor parte de los intelectuales no se ha dado cuenta todavía” Octavio Paz (“Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo”)

Mientras que el liberalismo trata de favorecer a la actividad productiva, las tendencias socialistas proponen una producción planificada que se opone al progreso individual. En algunos países, como Cuba, durante mucho tiempo fue prohibida la producción individual con la esperanza de cambiar la naturaleza humana para que, alguna vez, la ética altruista termine incorporándose a la esencia del hombre, algo que no ha dado resultados hasta ahora, y posiblemente nunca los dará.

Supongamos el caso de un productor, que vive en un país con un millón de habitantes, con una economía colectivista, o socialista. Si tal individuo desea duplicar su producción, recibirá sólo una millonésima parte del aumento que produjo, por lo que no tiene un incentivo concreto para hacerlo. Si deja de producir, tampoco habrá un cambio significativo respecto de lo que recibe.

En cambio, si ese incremento en la producción individual se produce en una economía libre, bastante mayor será el beneficio que su ejecutante recibirá. El resto de la sociedad se verá también beneficiado, ya que la mejora directa en la economía individual será simultáneamente una mejora indirecta en la economía de todos. Cada trabajador se beneficia junto a los demás en lugar de tener que sacrificarse previamente con pocas esperanzas de recibir beneficios de los demás.

En los países emergentes, o en vías de desarrollo, es común que los políticos logren ser elegidos en base a las promesas de “defender” al pueblo protegiéndolo del sector productivo. Sería mejor, en todo caso, promover la producción y el trabajo de manera de evitar la pobreza y la marginalidad. Pocas veces se habla de repartir el trabajo, sino de repartir las riquezas, ya que se acepta tácitamente que sólo es culpable el empresario.

No sólo la mentalidad socialista es un problema para el desarrollo, sino la existencia de altos niveles de corrupción, que se dan principalmente en el Estado, involucrando a políticos y a empresarios a ellos asociados. A partir de calificaciones realizadas a los distintos países según sus niveles de corrupción, puede observarse que los mayores niveles corresponden también a la mayor pobreza; lo que no es de extrañar.

Otros de los problemas que afectan a varios países en desarrollo radica en el hecho de intentar imitar el sistema económico de los países desarrollados sin adoptar previamente su nivel cultural, es decir, se trata de buscar el sistema ideal pero sin que necesariamente el individuo o el pueblo deban cambiar en lo más mínimo.

Así, en una época prevaleció el “fundamentalismo de mercado”, y se ignoraron aspectos básicos como la inercia mental de los seres humanos, que impide cambiar de la noche a la mañana una actividad laboral realizada durante toda una vida o adoptar un nivel tecnológico competitivo en un breve tiempo. Se sugería adaptarse a las nuevas épocas de la misma forma en que algunos tratan de enseñar a nadar a alguien arrojándolo directamente al agua: o aprende o se ahoga.


SUBDESARROLLO

“La revolución del desarrollo económico se produce cuando la gente sigue trabajando, compitiendo, invirtiendo e innovando, incluso cuando ya no lo necesita para ser rica. Esto es posible sólo cuando los valores que se persiguen, que promueven la prosperidad, no se disipan cuando llega la prosperidad” Mariano Grondona (“La cultura es lo que importa”)

Mientras que el empresario japonés, por lo general, reinvierte sus ganancias en la creciente y recién formada empresa, hasta que tenga unos veinte años, en algunos países latinoamericanos se trata de vivir holgadamente casi desde el comienzo mismo de la actividad empresarial. Como consecuencia de esto último, son muchas las empresas que deben cerrar sus puertas en un lapso no muy largo.

Tanto el ahorro como la inversión están favorecidos por la opción de beneficiar el futuro sacrificando algo la comodidad del presente, lo que se opone al consumismo y al crédito, que busca la comodidad del presente sacrificando el futuro.

En algunos países emergentes, incluso, se critica al que invierte y ahorra, acusándoselo de “materialista”, mientras que el que vive para lo material es precisamente quien vive sólo para consumir, tanto de lo necesario como de lo vano y lo superficial.

Cuando el trabajo, la inversión, la creatividad, la innovación y el crecimiento son valores en sí mismos, el empresario y el trabajador pueden seguir produciendo eficazmente luego de haber logrado cierto éxito, mientras que, si la actividad productiva busca tan sólo lograr el nivel de riqueza ambicionado, el crecimiento podrá verse limitado.

La educación permite construir el capital humano de una Nación, por lo que también tiene un enorme valor económico. Pero este capital se va destruyendo cuando los adolescentes no dan prioridad a sus estudios, sino que viven tan sólo para la diversión, las vacaciones y los días feriados.


DESARROLLO

“El Estado más corrompido es el que más leyes tiene” Publio Cornelio Tácito

Un país podrá desarrollarse si es impulsado equilibradamente por las tres fuerzas motoras principales: economía, política y cultura. El predominio de alguna de ellas sobre las restantes caracterizará la tendencia ideológica de quienes la promueven.

En el institucionalismo predomina la política sobre la cultura y la economía. Se supone que el marco legal adecuado, junto a una democracia estable, son los requisitos básicos para lograr el desarrollo integral de la Nación. Sin embargo, aún cuando exista un aceptable marco legal, de poco servirá si no existen intenciones por respetarlo.

Se ha denominado estructuralismo a la postura de quienes sugieren que la economía constituye la estructura básica de la sociedad, mientras que la política y la cultura son apenas su armadura o disfraz. El estructuralismo de izquierda se basa en el Estado y desconfía del mercado, mientras que en el estructuralismo de derecha ocurre lo contrario. El de centro apela a ambos, pragmáticamente.

La postura restante, el culturalismo, considera prioritario el comportamiento ético individual promoviendo a la educación como elemento básico para el resurgimiento de la sociedad. Esta prioridad se hace evidente considerando que el nivel económico de una sociedad se establece a partir del trabajo y del ahorro productivo, aspectos que requieren de una previa base ética. También el respeto por las leyes y las autoridades depende de la existencia previa de atributos morales. El individuo es la base de toda sociedad y debe priorizarse a sus realizaciones, tales como las leyes, la política o la economía.

Mientras que en algunos países europeos se trataba de evitar las tiranías, por lo cual surge la necesidad de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, en algunos países latinoamericanos se trataba de evitar el caos y la anarquía, por lo cual siempre el poder ejecutivo tuvo una mayor preponderancia sobre los otros poderes; algo que en el futuro deberá corregirse.


CONTRA OCCIDENTE

“Sospecho que Gerard Holton está cerca de la verdad al ver el ataque radical a la ciencia como un síntoma de una hostilidad más amplia hacia la civilización occidental, una hostilidad que ha envenenado a los intelectuales occidentales desde Oswald Spengler en adelante” Steven Weinberg (“El sueño de una teoría final”)

Es posible encontrar un origen común de los ataques que se hacen contra la ciencia, la tecnología, el capitalismo e, incluso, contra el cristianismo; y consiste en que, generalmente, se asocia tales actividades e ideas principalmente a Occidente, ya sea por crearlas o bien por difundirlas.

La ciencia experimental surge principalmente en los países europeos, si bien actualmente se está difundiendo por todo el mundo. Pero la ciencia es una actividad de validez universal, precisamente porque describe leyes naturales que tienen ese carácter. Tales leyes no son inventadas por el hombre, sino que existen previamente a su descripción.

En cuanto al capitalismo, que es el resultado del accionar libre de los seres humanos que deben realizar intercambios luego de la aceptación de las ventajas de la división del trabajo, no implica una invención por parte de Occidente, sino una adaptación a un proceso natural previamente existente.

El éxito en los demás es algo “imperdonable” y de ahí surge una causa de malestar en otros pueblos que se negaron a participar, al menos parcialmente, en el desarrollo cultural de la humanidad. En lugar de compartir los aspectos positivos tanto de la ciencia, como de la tecnología, del capitalismo y del cristianismo, por cuanto son partes del patrimonio cultural de la humanidad, se adopta la actitud de combatirlos en una forma cada vez más obstinada.


MINORÍAS DOMINANTES

“La inquietante realidad es que los mercados mundiales, a pesar de que como efecto secundario «ponen a flote a todos los buques», han intensificado de modo sistemático el extraordinario dominio económico de ciertas minorías «foráneas», lo cual ha alimentado una envidia y un odio étnicos intensos en las mayorías empobrecidas que las rodean” Amy Chua (“El mundo en llamas”)

Si bien pocos dudan de las ventajas que en lo político presenta la democracia y en lo económico el mercado libre, no debe dejarse de considerar que todo “sistema”, por sí mismo, no puede evitar algunos serios problemas que ocurren, tal el caso de las minorías de origen foráneo que llegan a dominar, en lo económico y en lo social, a la mayoría local, y ello es una causa de conflictos en varios países.

Podemos mencionar el caso de los indonesios de etnia china, quienes con sólo el 3% de la población, controlan aproximadamente el 70% de la economía privada en Indonesia. Otro caso similar es el de los filipinos de etnia china, que con sólo el 1% de la población, controlan el 60% de la economía en Filipinas. Algo similar ocurre en Birmania. También las minorías blancas dominan las economías en Sudáfrica, Brasil y varios países de Latinoamérica.

En Ruanda, civiles hutus mataron a ochocientos mil tutsis en unos tres meses. En casos como este se observa que el triunfo electoral de un partido político, con mayoría de integrantes del grupo étnico mayoritario, ha de significar una situación de extremo peligro para el grupo étnico minoritario.

En cuanto al mercado, puede decirse que permite el ascenso de los grupos más aptos, que muchas veces son grupos foráneos, tales los casos de los indios en Uganda, los eritreos en Etiopía, los judíos de Rusia, los indios y luego los chinos en Myanmar (Birmania), y otros casos similares. Pocas veces es reconocida la superioridad del grupo foráneo mientras que se lo culpa por el atraso del grupo local.

Los estadounidenses son odiados por gran parte del mundo por cuanto representan una minoría que, con un 5% de la población mundial, domina un porcentaje bastante mayor de la economía mundial. Algo similar pasó en el caso de los judíos en la Alemania del siglo XX, ya que dominaron la economía y la cultura de ese país. Tanto los norteamericanos como los judíos habrán de tener muchos defectos, como los tienen todos los pueblos, pero no debe negarse la capacidad demostrada para favorecer el desarrollo del conocimiento y de la cultura mundial.

En Sudamérica hay quienes culpan a los inmigrantes europeos por haber “explotado” a las poblaciones locales, y de ahí la explicación simple e inmediata de su distinto desarrollo posterior. Si bien es posible que este hecho pueda haber ocurrido parcialmente, no resulta legítimo generalizar la situación y ocultar los méritos de quienes trabajaron arduamente para lograr el engrandecimiento de estos países. Recordemos que “racismo” no sólo significa denigrar a los más débiles, sino también difamar a los más fuertes, o que aparentan serlo.

Cuando algún país logra “liberarse” de las minorías dominantes, podrá perder el motor de su economía y sufrirá por ello. De ahí que sea beneficioso para todos lograr una integración étnica en la cual predomine la actitud del “ciudadano del mundo”.


DEPENDENCIA ECONÓMICA

“En el pensamiento económico latinoamericano, la dependencia es concebida como un sistema de relaciones de dominación, mediante el cual parte del excedente generado en los países de la periferia es apropiado concentradamente por la fracción hegemónica de la burguesía de los países dominantes, y/o transferido hacia el centro” Pedro Paz (“Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas” de T.S. Di Tella)

De la misma forma en que la evolución de las sociedades ha sido descripta por el marxismo como una lucha de clases, contempla una lucha similar entre países dominantes, o imperialistas, y países dominados, o dependientes. En este caso, se asocian todos los males a los primeros y todas las virtudes a los segundos. De ahí que resulta difícil esperar el mejoramiento de los países pobres por cuanto, a partir de esta visión, pocas veces se observan los propios defectos y se encuentra en la teoría de la dependencia una plena justificación para el fracaso.

Se induce cierto fatalismo, ya que se pregona que no es posible una mejora económica en vistas a la dependencia existente. Se ignora que en los países emergentes hay mucho para mejorar y que por ello no debemos cruzarnos de brazos esperando la caída definitiva del capitalismo. Incluso deberíamos considerar que los países dominantes son peores de lo que en realidad son, de manera que, al adoptar posturas de mejora individual y colectiva, se ayudará al resurgimiento de los países emergentes.

Desde el punto de vista liberal, se considera que, así como es positivo establecer en una sociedad la división o especialización del trabajo, entre los distintos países será beneficioso adoptar cierta especialización en la producción. Sin embargo, desde el punto de vista marxista, esta división se interpreta como una dependencia económica establecida por los poderosos para explotar a los débiles.

En realidad, los gobiernos de izquierda de Latinoamérica favorecen el éxodo de capitales hacia los países desarrollados, ya que éstos garantizan una mayor seguridad a la propiedad privada. La idea predominante del marxismo, tal la de la expropiación estatal de los medios de producción, limita bastante las inversiones en los países que presentan tal tipo de riesgo.

Con la teoría de la dependencia se cumple también con la “profecía del autocumplimiento” por cuanto es verdad que los capitales de los países pobres terminan en los países desarrollados, pero ello se debe principalmente al temor del dueño del capital de que aparezcan gobiernos socialistas que nacionalicen la propiedad privada.

En cuanto a que el poderío económico de los países centrales se debería principalmente a lo que extraen de los países pobres, debe tenerse presente que lo que en el mundo se comercia en un día equivale al monto del producto bruto interno de toda Latinoamérica en todo un año. De ahí que si duplicáramos la producción en esta parte del mundo, quizás el resto ni se enteraría, pero mejoraríamos apreciablemente nuestro propio nivel de vida.

Lo que resulta difícil de modificar es el desnivel tecnológico entre los países poderosos y los subdesarrollados. También las protecciones unilaterales hacia las importaciones, impuestas por los primeros, poco favorecen al desarrollo económico de los países emergentes. De ahí que la globalización del comercio debería contemplar estos aspectos para que exista un beneficio equitativo entre las partes intervinientes.

Quizás el peor defecto de la globalización radique en que las ganancias y los capitales producidos en un país terminen favoreciendo a las potencias económicas. Pero este aspecto subsistirá hasta que se elimine el temor hacia el posible surgimiento de gobiernos marxistas. El marxismo es el mayor aliado de las grandes potencias capitalistas, aunque predique lo contrario.


TECNOLOGÍA Y ÉTICA

“Un cuerpo de conocimientos es una tecnología si es compatible con la ciencia coetánea y controlable por el método científico, y si se lo emplea para controlar, transformar o crear cosas o procesos, naturales o sociales” Mario Bunge (“Epistemología”)

La tecnología prolonga los alcances y objetivos de la adaptación biológica, ya que este proceso no puede brindar mejoras adaptativas en el corto plazo. El avance tecnológico produce una segunda naturaleza respecto de la cual debemos también establecer un proceso de adaptación.

Es frecuente la pregunta acerca del carácter ético de la tecnología y de la ciencia. Al respecto podemos decir que la palabra “ética” tiene sentido sólo cuando está asociada a las acciones humanas; más concretamente a las actitudes básicas del hombre. De todas formas, es lícito preguntarse por los efectos que, a la larga, producirá el avance tecnológico.

El caso de la fusión nuclear puede servir como ejemplo. Por una parte, ha permitido construir el arma más mortífera concebida por el hombre, la bomba de hidrógeno, mientras que en forma simultánea la fusión nuclear presenta la esperanza concreta, y quizás única, para producir la salvación energética de la humanidad, ya que, cuando se agoten el petróleo, el carbón o el uranio, no habrá otra posibilidad para lograr energía utilizable, al menos en gran escala, incluso con muy poca contaminación al medio ambiente.

Esto significa que la ética sólo es atribuible a las decisiones humanas y que un mismo objeto, un cuchillo, por ejemplo, puede utilizarse tanto para producir beneficios al hombre (como utensilio) o bien para producir su destrucción (como arma).


UNIDAD LATINOAMERICANA

“Proponerle, pues, a un individuo, a un partido, a un pueblo la imitación de otro reconocidamente mejor que él, es pedirle que vea las cosas bajo una luz que no es la suya, porque sólo viéndolas de la misma manera podría tomar en los mismos casos las mismas determinaciones de sus mejores. Darle esa luz es la cuestión, pues entonces hará lo mismo porque verá lo mismo, y lo imitará sin propósito de imitarlo. Por consiguiente, crear y aumentar por la educación la conciencia moral en todos, o en la mejor parte de los individuos, es levantar los individuos….” Agustín Álvarez (“El pasado y el presente” Cita)

Ante la tendencia impuesta por la globalización económica, diversos países buscan agruparse a fin de fortalecer su posición ante tal embate. Impulsada por el adelanto tecnológico, promueve incluso una globalización cultural, que avanza sobre las culturas regionales. De ahí que Europa busca la “unidad en la diversidad”, ya que debe adaptarse a la existencia de pueblos con idiomas, costumbres y formas de pensar diferentes. Aún así, existen varios puntos en común por lo que tal unión ha resultado factible.

En cuanto a Latinoamérica, son otros aspectos los que debemos resolver, si bien compartimos algunos de los problemas europeos. La unión entre los pueblos, cualesquiera ellos sean, ha de establecerse a partir de vínculos. Un vínculo es algo que une y es algo que se comparte. La unión de los países, como sociedades humanas que son, habrá de establecerse a través de los mismos vínculos que permiten la formación de todo orden social. Uno de los vínculos propuestos es el de los sentimientos humanos, tal como lo hace el cristianismo. Si podemos compartir las penas y las alegrías de los demás, ello hará que tratemos de evitar el mal y a favorecer el bien, ya que, al ser compartidos, serán nuestro propio bien y nuestro propio mal. Este es el vínculo más firme y duradero que existe.

Debemos abandonar las ideologías europeas que fracasaron rotundamente, tales los casos del marxismo, del nazismo y del fascismo. Todavía existen en Latinoamérica los que tratan de mantener vigentes las ideologías violentas, si bien se predica y se recita a cada rato la palabra “democracia”. Europa ha abandonado a Marx, Lenín, Stalin, Hitler y Mussolini. De igual forma, es necesario que Latinoamérica abandone a Perón, Fidel Castro y al Che Guevara, que han sido fieles representantes latinoamericanos del totalitarismo europeo.

Nuestra identidad cultural, por el contrario, debe identificarse mucho más con Cristo y con Gandhi. Sus propios pueblos estaban dominados por poderosos imperialismos, como el romano y el británico, respectivamente. En ambos casos, sin embargo, buscaron el camino del fortalecimiento ético del individuo, como paso previo al éxito que posteriormente tuvieron. Si bien sus vidas están separadas por casi dos mil años, sus ejemplos tienen vigencia en la actualidad.

El camino sugerido por Cristo, como el seguido por Gandhi, llevan implícito un arquetipo político claramente definido y que tan sólo es una consecuencia del predominio ético que debe imperar en cada hombre. No proponen un modelo de sociedad, ni un sistema económico de producción y distribución, sino un modelo de hombre. En esto consiste esencialmente lo que podría denominarse “la tercera vía”; una alternativa al capitalismo y al socialismo, ya que es el individuo el que caracteriza a la sociedad y no a la inversa, si bien no debemos ignorar la influencia que ésta produce en aquél.


TERCERA VÍA

“Lo opuesto a la izquierda o al progresismo no es la derecha: son la sensatez y las ganas de vivir, esas actitudes de vida que prefieren el trabajo de lo posible a la militancia nefasta y contraproducente en una alucinación a la que gustan presentar bajo la forma equívoca de ‘la justicia’ o ‘la libertad’” Alejandro Rozitchner (“Amor y país”)

Así como en nuestras épocas han aparecido los productos “light”, o versiones livianas de los distintos alimentos, con el progresismo y el neoliberalismo se ha tratado de suavizar las antiguas posturas marxistas y liberales, si bien mantienen vigente su esencia.

El progresismo trata de imponer sus ideas comparando una sociedad ideal (el socialismo) con las distintas sociedades reales, por lo que siempre parecerá mejor una sociedad ideal a una real. Suponen que una de las tareas de las ciencias sociales es la confección de sociedades utópicas.

La total concentración de poder a través del Estado conduce a una situación de cierta peligrosidad, por cuanto las decisiones terminan recayendo en un solo individuo, y toda una Nación deberá estar supeditada a su buen criterio personal. Los casos de Hitler, Stalin, Mao, Mussolini y otros, son casos en que un individuo hacía y deshacía según sus propias iniciativas y caprichos.

En los últimos tiempos se ha hablado acerca de una tercera vía, como una alternativa tanto al capitalismo privado como al capitalismo estatal (socialismo). Esta tercera vía podrá ser aquella que sostiene que la mejora ética producirá el mejoramiento individual y social, en todos sus aspectos, mientras que tanto el liberalismo como el socialismo suponen, cada uno por su camino, que la mejora económica producirá luego la mejora en todos los aspectos de la sociedad. Podemos sintetizar las posturas mencionadas en las siguientes expresiones:

Cristo dijo: “Busca el Reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura”

El liberal dice: Busca la economía de mercado que lo demás se os dará por añadidura.

El socialista dice: Busca la expropiación de los medios de producción que lo demás se os dará por añadidura.

VI Comportamiento



VIRTUD, HIPOCRESÍA Y CINISMO

“La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud” La Rochefoucauld

Podemos decir que la virtud consiste en adoptar una actitud cooperativa. Mediante la misma el individuo obtiene un elevado grado de felicidad siendo capaz de compartir ese estado anímico con las personas que le rodean.

Cuando le quedan todavía resabios de la actitud competitiva, no queda del todo convencido que la cooperación es el mejor camino. En ese caso, reconoce la virtud, pero no actúa conforme a ella, sino que finge hacerlo, por lo que decimos que tal persona es hipócrita.

De tanto criticar la hipocresía y de tanto escuchar opiniones favorables al relativismo moral, el individuo puede llegar hasta el cinismo, ya que ni siquiera admite la existencia de la virtud y actúa según le viene en ganas, ignorando cualquier tipo de norma moral, cualquiera sea su origen.


NEGLIGENCIA

“La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad” Wolfgang Goethe

Así como un sistema de numeración resulta eficaz cuando utiliza el cero, una descripción del comportamiento humano podrá ser fidedigna si tiene presente la negligencia, o la inacción. A pesar de las necesidades de todo tipo padecidas por muchos habitantes, existe un gran porcentaje que no trabaja; no sólo porque no puede, sino porque no quiere hacerlo.

Alguna vez se vio en la televisión una protesta en la que participaban jóvenes de unos veinticinco años de edad que pedían al Estado que les proveyera una “casa digna”. Pedirle al Estado que les otorgue una casa es equivalente a pedirle al resto de la sociedad como si se tratase de alguien impedido para trabajar. Debe destacarse que una “casa digna” es aquella que fue lograda mediante medios dignos, como el trabajo.

Cuando algunos alumnos universitarios reclamaban ciertas ventajas, en su calidad de pobres, el médico y Premio Nobel Bernardo Houssay les mencionaba que él mismo “se mantenía por sus propios medios desde los trece años de edad”. Para algunos, la pobreza es una situación momentánea, mientras que otros llevan marcada en sus mentes la prédica populista que los ubica en una situación inferior.

Mientras que un periodista televisivo mostraba cierta indignación por el hecho de que algunos niños acompañan a sus padres en sus labores en la agricultura, trabajando también ellos, no sienten un malestar similar al enterarse que unos 800.000 adolescentes en la Argentina no estudian ni trabajan. Como está prohibido el trabajo de los menores, y ante la opción de no estudiar, como frecuentemente sucede, sólo les queda la vagancia con el riesgo inmediato asociado al vicio y la delincuencia.

Los niños que acompañan laboralmente a sus padres, seguramente aprenderán hábitos de disciplina y de trabajo, y estarán lejos de los riesgos que corren quienes pasan sus horas en las calles perdiendo el tiempo y marginándose de la sociedad en forma peligrosa. Pareciera que los políticos quieren proteger, con sus leyes, a los menores, sobre todo para que no vayan a caer tempranamente en la “explotación” empresarial, pero no han tenido en cuenta los otros peligros que les acechan.


INSTANCIAS LÍMITES

“La ignorancia del bien y del mal es lo que más perturba la vida humana” Marco Tulio Cicerón

Quienes sostienen que el cambio social provendrá principalmente de la mejora del orden legal establecido, deben tener presente que existen otras instancias previas que restringen el accionar individual a la vez que lo orientan por el camino ético adecuado.

La primera instancia es la propia conciencia moral individual. Esta conciencia no es otra cosa que el propio proceso cognitivo general aplicado al conocimiento de las causas que producen el Bien y el Mal. Así, cada individuo, a menos que padezca alguna disminución psíquica, puede vislumbrar los efectos que sus acciones ocasionarán en los demás.

Si la instancia anterior no se cumple, será entonces el medio familiar el que deberá tratar de poner límites a su accionar. Si esta segunda instancia, por alguna razón, resulta insuficiente, será el medio social el que esta vez deberá encauzarlo por la senda del Bien.

Si las tres instancias previas no logran éxito, sólo quedará una última posibilidad y estará asociada al límite impuesto por las normas legales establecidas. De ahí que las leyes deben actuar cuando ya fallaron otras instancias; situación crítica para el individuo y para la sociedad.

Una de las causas que apuntan en contra de la eficacia de las tres primeras instancias, es la preponderancia del relativismo moral ya que, al considerarse que no hay normas objetivas de conducta, sino que son tan sólo convencionalismos que pueden cambiar con las épocas, o con las distintas sociedades, no existen ideas claras para orientar al individuo por el camino del Bien, porque tampoco se supone que exista tal concepto.


CAMBIO SOCIAL

“Todo modelo de una estructura social implica un modelo de cambio histórico-social; la historia consiste en los cambios que sufren las estructuras sociales” H.Gerth y C. Wright Mills (“Carácter y Estructura Social”)

Toda propuesta ética, ya sea de origen religioso, filosófico o científico, no sólo debe describir aceptablemente al hombre y a la sociedad, sino que también debe proponer una sugerencia de mejoramiento individual y social. Así, luego de establecer lo que el hombre es, ha de proponer una optimización de ese comportamiento para llegar a lo que el hombre “debe ser”.

En épocas de crisis surge la imperiosa necesidad de establecer cambios en la sociedad. Una de las posibilidades consiste en establecer, a partir del Derecho, mejores leyes, para que, exteriormente al individuo, permitan lograr un mejor ordenamiento social. Otra posibilidad consiste en promover una revolución, método poco exitoso históricamente, mientras que la tercera posibilidad consiste en encontrar la información básica que nos permita establecer una mejora ética generalizada.

A esta información podemos denominarla “ideología”, ya que ha de estar materializada por un conjunto ordenado de ideas que deberá ser aceptado y comprendido por la mayoría de las personas, para que produzca los efectos deseados.

Si bien se emplea generalmente la palabra “ideología” para denominar a un conjunto de ideas con poco o ningún fundamento científico, en este caso adoptamos un término cuyo significado se asocia a lo que podríamos denominar “ciencia de las ideas”.

En lugar de esperar que el lector “crea” en el mensaje recibido, o “esté de acuerdo” con el mismo, es deseable que pueda decir finalmente si la información recibida es “verdadera”, o no.


COOPERACIÓN EN LA SOCIEDAD

“Si quisiéramos buscar una palabra que definiese la sociedad mejor que ninguna otra, esa palabra sería cooperación. Lo que hay que entender, y tiene suma importancia, es que, contrariamente a las creencias de la escuela de pensamiento de la ‘supervivencia del más apto’, el hombre no necesita crear un espíritu cooperativo que lo eleve sobre el nivel de sus esfuerzos ‘salvajes’ para ser distinto. De ninguna manera. Los impulsos hacia la conducta cooperativa se encuentran presentes en él desde el nacimiento y sólo necesitan ser cultivados. No hay ni rastros de evidencias en el sentido de que el hombre nazca con impulsos ‘hostiles’ o ‘malignos’ que deban ser vigilados y disciplinados” Ashley Montagu (“¿Qué es el hombre?”)

El individuo, para formar parte de un grupo social, o de una sociedad, se ha de vincular de alguna manera con los demás. La característica de todo vínculo radica en que es compartido por las partes unidas.

En general se acepta que los vínculos entre personas, para ser duraderos, deben estar ligados a nuestros afectos. El amor, actitud por la cual compartimos las penas y las alegrías de nuestros semejantes, es el vínculo básico de todo grupo y de toda sociedad humana. Este vínculo permite, por otra parte, la existencia de la cooperación entre seres humanos, como es deseable que ocurra.

Una postura “revolucionaria” fue el marxismo, que proponía, como vínculo entre los hombres, no al amor, sino al trabajo y a los medios de producción. La hoz y el martillo representan tales vínculos, de la misma manera que la cruz (asociada al amor) representa el vínculo propuesto por el cristianismo.

En el socialismo, justamente, al aceptarse tales vínculos, la sociedad dejó de parecerse a una familia para llegar a ser una gran sociedad anónima. Los vínculos materiales, no basados en los afectos, son vínculos no naturales que, generalmente, no unen a los seres humanos, sino que los atan con la consiguiente pérdida de libertad.

Las ideologías propuestas desde la ciencia, la filosofía y la religión, deberían contemplar la orientación del hombre hacia la cooperación. Toda ideología de adaptación debería alejarlo de las actitudes competitivas que impiden el crecimiento de la sociedad y de la humanidad.

Quienes creen que los grandes avances del conocimiento fueron motivados por actitudes competitivas, pueden indagar en las biografías de los grandes científicos y verán que sus obras requerían, para su realización, de una gran necesidad de conocimientos, sin excluir, en muchos casos, actitudes competitivas, ciertamente.


MARGINACIÓN

“Odiando, uno depende de la persona odiada. Es un poco esclavo de la otra. Es su sirviente” Jorge Luis Borges

Una de las formas más penosas de marginación social se produce a través del odio inducido en una persona por la influencia de otra, ya que el odio implica, entre otros aspectos, burla y envidia, actitudes que se dan en una misma persona. Mientras que la burla es un reflejo de cierta alegría propia ocasionada por el sufrimiento ajeno, la alegría ajena ocasionará tristeza propia. Y el que se burla en cierta circunstancia, en otras sentirá envidia.

Generalmente se odia a quien se supone superior, de ahí que quienes predican el odio hacia algún sector de la humanidad, en cierta forma proponen la existencia de hombres superiores y también inferiores. Ubicarlos en el grupo de los inferiores, estimulando su odio, significa degradarlos hasta el nivel más bajo posible.

Los países imperialistas han tratado de legitimar su accionar convenciendo previamente, a los que luego fueron dominados, de que eran incapaces de gobernarse por sus propios medios. De igual forma, el populista convence a su propio pueblo de su inherente incapacidad para pensar y tomar decisiones propias, tratando de establecer hacia ellos una especie de “imperialismo interno”.

La dependencia a través del odio es mucho más denigrante que la dependencia económica, ya que no existe mejor forma de justificar el fracaso que culpar a los demás por nuestros propios errores. Los ideólogos populistas usan a los más humildes para que vayan allanando el camino para la conquista del poder total

Quienes están ávidos de poder, tratan de alcanzarlo a través del Estado. Previamente han convencido al pueblo de que los pobres constituyen una “casta rígida” de la cual nunca podrán salir y que tampoco tienen capacidad para hacerlo, excepto que lo logren a través del promocionado totalitarismo.

Como ejemplo de quienes vencieron a los imperialismos, que incluso afectaron a sus propios pueblos, podemos mencionar a Cristo y a Gandhi. Pero esa liberación no se produjo como consecuencia de predicar el odio, sino proponiendo un mejoramiento ético individual, haciéndolos sentir superiores a sus adversarios. Los pueblos fuertes logran su libertad, mientras que los pueblos debilitados por el odio y la negligencia sólo consiguen cambiar de amos.


FELICIDAD

“Sólo hay una manera de encontrar la vida dichosa, y es buscando el bien y la verdad. Para estar contento de la vida hay que hacer buen uso de ella” J. Ernest Renan

En cuanto al logro de la felicidad, existen variadas opiniones acumuladas a lo largo de toda la historia, aunque, sin embargo, es posible encontrar algunos aspectos comunes que nos ayudarán a llegar a algunas conclusiones concretas.

Toda ética propuesta, ya sea cooperativa o competitiva, individualista o colectivista, tenderá a proporcionar al individuo cierto grado de felicidad que será diferente en cada caso. No es lo mismo tratar de beneficiarse simultáneamente con los demás que competir contra ellos, o buscar el beneficio de otros mediante un perjuicio propio. El grado de felicidad resultante, en cada caso, nos dará una medida de la efectividad de la ética propuesta.

La felicidad óptima será el resultado de seguir las sugerencias brindadas por la ética natural. Si no es óptimo el resultado, habrá que replantear tal ética hasta lograrlo.

Muchos autores coinciden en que la felicidad se logra en una forma indirecta, como un premio obtenido al ejercer una acción social orientada a los demás. Por el contrario, es posible que no la consigamos cuando la buscamos en una forma directa, como un indicio de que pensamos tan sólo en cada uno de nosotros mismos.

La prioridad de nuestros objetivos deberá ser el que ubica a los aspectos afectivos en un primer lugar, los intelectuales luego y finalmente los materiales. Ello se debe principalmente a que nuestra felicidad ha de ser compartida por los demás, mientras que también compartiremos la felicidad de los demás. Esta felicidad compartida es la meta a lograr. Se cumplirá aquello de que “Alegría compartida es doble alegría; dolor compartido es medio dolor”.

El egoísmo y el espíritu competitivo se oponen al logro de un elevado grado de felicidad. De ahí que existe cierta incompatibilidad entre la búsqueda de la felicidad y la propuesta de gran parte de quienes adhieren al liberalismo económico. Resulta dificultoso ser egoísta y competitivo en ciertas circunstancias y amable y cooperativo en otras. La existencia de la actitud característica en las personas impide esta dualidad de objetivos y tendencias.


CELOS

“La envidia y los celos no son vicios ni virtudes, sino penas” Jeremy Bentham

Mientras que la envidia implica un sufrimiento propio ocasionado por la felicidad ajena, los celos pueden considerarse como una envidia de tipo afectivo. En este proceso participa un mínimo de tres personas: la persona A da muestras de afecto a la persona B, mientras que la persona C si siente mal por ello. C siente celos de B por el afecto de A.

Cada vez que ocurre una situación indeseable, es posible encontrar al causante, o a los causantes, de la situación. En el caso mencionado, podemos decir que la capacidad de amar de A no es tan grande como se espera y da la sensación que destina todo su afecto, y todos sus pensamientos, a una persona, y que no le quedara predisposición para destinar algo a los demás.

El otro posible culpable de la situación es la persona que más sufre, quien se siente mal por no recibir el afecto y la atención que espera. Tal es el caso del que da pocos motivos para despertar la estima de los demás.

Los celos no aparecen sólo entre seres humanos, sino también en la interacción entre humanos y animales domésticos, por lo que es un proceso de origen biológico, antes que cultural. De todas formas, su comprensión puede ayudar a mejorar algunos casos que puedan presentarse.

La carencia de afectos y de aceptación social ha llevado a algunas personas a adoptar actitudes antagónicas y violentas en contra de la sociedad. Si uno no recibe de los demás aquello que espera y necesita, reclamará por ello.

Una de las posibles soluciones radica en la ampliación de nuestro ámbito afectivo. Cuando son varias las personas cercanas, afectivamente hablando, se reducirán las expectativas respecto de lo que se ha de recibir de una de ellas.

Mientras que la acción ética depende no sólo de las actitudes básicas del individuo, sino también de sus aptitudes mentales que le permiten prever vínculos causales y sus consecuencias, el afecto hacia los demás no depende sólo de nuestras actitudes básicas, sino de la predisposición que tengamos para destinar parte de nuestro razonamiento, de nuestro tiempo y de nuestra memoria hacia las distintas personas que nos rodean.


EXCESOS

“La sobreestimación es estimar a alguien, por amor, en más de lo justo”. “El menosprecio es estimar a alguien, por odio, en menos de lo justo” Baruch de Spinoza (“Ética”)

El que estima de sobremanera tanto las aptitudes como las pertenencias que alguien posee, por lo general menospreciará de igual forma a quienes carezcan de ellas. Así, el que valora excesivamente los atributos estéticos, o físicos, de las personas, menospreciará en otras circunstancias a quienes muestren limitados atributos en tales aspectos.

Quienes admiran a los que poseen valores materiales y viven en el lujo, menospreciarán a quienes viven en forma sencilla, o a quienes poco poseen. De igual manera, quienes suponen que la felicidad depende exclusivamente de los valores materiales disponibles, piensan que necesariamente las personas pobres han de vivir en un penoso y continuo tormento, aunque muchas veces las cosas sean diferentes a lo que se cree, como es el caso del millonario que ha perdido el sentido de su vida.

Por el contrario, quien valora a las personas por sus atributos éticos e intelectuales, pocas veces menospreciará a quienes pocos atributos posean en esos aspectos; por el contrario, se preocupará para que ellos también los posean, ya que los valores éticos son, en principio, accesibles al hombre común.


LO PEOR EN EL HOMBRE

“No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior” Friedrich Nietzsche

La evolución biológica ha provisto a los mamíferos de atributos que favorecen la cooperación entre sus miembros. Tal como hemos observado tanto en seres humanos como en animales domésticos, la madre tiende a compartir el sufrimiento de sus hijos por lo cual el sufrimiento de éstos será su propio sufrimiento, llevándola a hacer lo imposible por evitarlo.

Podemos decir que el individuo con elevada capacidad para compartir las tristezas y las alegrías de sus semejantes habrá de estar en el lugar más elevado en una sociedad que busca la cooperación entre sus miembros.

Algo más abajo, en una escala de valores que hace referencia a ese tipo de asociación cooperativo, habrán de estar los reptiles, ya que éstos, según afirman los biólogos, no poseen la capacidad de compartir el sufrimiento de sus propios hijos, y tampoco, por supuesto, de otros miembros más alejados de su especie.

Existe aún una categoría inferior y es la del hombre burlesco. Ello es así por cuanto con la burla tiende a alegrarse de los males ajenos, mientras que con la envidia se entristece por el bien de los demás. Puede observarse que esta actitud, al generalizarse, lleva al ser humano a formar parte de una sociedad competitiva y violenta.


REBELIÓN

“Es indudable que la división más radical que cabe hacer en la humanidad es esta en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva” José Ortega y Gasset (“La rebelión de las masas”)

La crisis social, asociada a la crisis moral en que está involucrada la mayoría de la población, se ve favorecida por la ausencia previa de una intelectualidad influyente, o bien porque esa intelectualidad lo hace en forma negativa. Cuando su lugar ha sido ocupado por el hombre masa, que se opone a aceptar instancias superiores buscando imponer su voluntad, tenemos el fenómeno social descripto por José Ortega y Gasset como “la rebelión de las masas”.

Así como resulta tan necesario conocer las causas que conducen al Bien como las que conducen al Mal, es oportuno preguntarse no sólo acerca de lo que “el hombre debe ser”, de manera de orientarnos hacia el futuro, sino que también debemos indagar acerca de lo que “el hombre es” tanto como lo que el hombre “no debe ser”. En este caso podemos hacer una síntesis de los atributos asignados por Ortega y Gasset al hombre masa:

1) Tiene derechos y no deberes
2) En lugar de ser agradecido es exigente
3) Se siente vulgar y trata de imponer su vulgaridad
4) No se rige por leyes, sino que presiona para imponer su voluntad
5) No trata de perfeccionarse, sino de seguir siendo lo que siempre fue
6) Al no confiar en su éxito personal, adhiere a gobiernos demagógicos o populistas
7) Carece de nobleza, por lo que tampoco está obligado por ella
8) Odia a los mejores y desea suplantarlos
9) Se niega a aceptar instancias superiores careciendo de docilidad


El predominio del hombre masa se ve favorecido por políticos que lo promueven y lo justifican, por lo que no resulta extraña la vigencia de ideologías como el fascismo y el marxismo; incluso en la actualidad puede observarse una predominante oposición a todo tipo de liberalismo.


PREOCUPACIONES

“Raramente pensamos en lo que tenemos, sino siempre en lo que nos falta” Arthur Schopenhauer

La palabra preocupación nos da idea de una ocupación previa, aunque en realidad es un sufrimiento anticipado. Nadie está exceptuado de tener preocupaciones, si bien la forma de sobrellevarlas es distinta en cada uno de nosotros.

Una de las mayores fuentes de preocupación proviene de la pobre valoración que dispensamos a todo lo que tenemos. Las preocupaciones, y el sufrimiento asociado, actuarían como un castigo por nuestra ingratitud.

Es conveniente citar un procedimiento práctico, ideado por el industrial Willis H. Carrier, en momentos en que sus preocupaciones le crearon la necesidad de descubrirlo. El procedimiento consiste en los tres siguientes pasos:

1) Pregúntese que es lo peor que puede pasarle.
2) Prepárese a aceptar lo peor
3) Proceda a mejorar lo peor

A este método lo pueden poner a prueba quienes padezcan insomnio. Generalmente, lo que más mal puede hacer son las preocupaciones por el insomnio antes que el insomnio mismo. En este caso, lo peor que a uno puede sucederle es que amanezca cansado. Si uno se convence de esto, es posible que deje de autocontrolarse si durmió bien, o no, y así es posible que pueda comenzar a dormir mejor.


PREVISIÓN

“La predicción es la función primordial del cerebro” Rodolfo R. Llinás (“El cerebro y el mito del yo”)

Cada acción humana producirá algún efecto en el futuro. De ahí que “responsable” es el que tiene presentes los efectos que ocasionarán sus acciones. El comportamiento ético proviene de la elección previa de aquellas acciones que producirán buenos efectos, tanto en el individuo como en la sociedad. Por el contrario, “irresponsable” será quien pocas veces tiene en cuenta los efectos que seguirán a sus acciones, lo que equivale a desconocer algún criterio ético.

La base de nuestra adaptación al medio natural y social radica en nuestra capacidad para prever acontecimientos. La falta de previsión, por lo tanto, será una medida de nuestro grado de desadaptación. De ahí que una mejora en el nivel de adaptación implicará una mejora de nuestro nivel ético.

En el caso del aborto, hay quienes aducen que debe legalizarse para evitar que niños pobres tengan una vida desdichada. Quien no concuerde con esta postura, será visto como un hipócrita, o algo peor. Por el contrario, teniendo en cuenta que el pobre es también un ser humano, debemos contemplarlo como un ser capaz de aceptar criterios éticos y, por lo tanto, capaz de prever efectos futuros de cada una de sus acciones.

Si, por el contrario, suponemos que se trata de un ser viviente guiado por instintos y por el principio de placer, renunciamos por siempre a la posibilidad de “humanizarlo”. La ley humana no debe legitimar actitudes irresponsables, sino contemplar la posibilidad de promover actitudes éticas que ayuden a encauzarlo hacia su esencia humana.

Los abortos masivos son una de las consecuencias del libertinaje y del relativismo moral; tendencias aceptadas por gran parte de la sociedad. El lema adoptado pareciera ser: “Sigue viviendo en el sagrado libertinaje, pero cuídate. Utiliza a los demás seres humanos como simples objetos de placer ya que ellos darán satisfacción a tus instintos, pero trata de evitar embarazos”.

VII Religión



LA IDEA DE DIOS

“Creer en Dios es anhelar que le haya y es, además, conducirse como si le hubiera” Miguel de Unamuno (“Del sentimiento trágico de la vida”)

Cuando pensamos en nuestro universo, con sus complejidades y su grandeza, la primera idea que se nos ocurre es que todo ello no fue creado por el hombre. Como consecuencia, atribuimos el nombre de Dios al personaje imaginario que lo hizo todo. Quizás no exista una idea más simple que la idea de Dios.

En nuestros intentos por comprender el funcionamiento y el sentido del universo, tratamos de interpretar la voluntad de ese ser superior, incluso suponiendo que lo dirige desde alguna parte.

Respecto de la existencia, o no, de Dios, Blaise Pascal estableció una comparación entre dos hipotéticas formas de apostar. En un caso apuesta a favor de la existencia del Dios bíblico y de una vida eterna. Tal aceptación implica realizar una vida virtuosa y, en caso de que no exista la vida posterior, al menos llevó una vida buena. Por el contrario, si apuesta a favor de la no existencia del Dios bíblico y de una vida posterior, llevará una vida desordenada siendo posible la pérdida del ingreso a la vida eterna si es que ella en realidad existe. Por lo que conviene apostar a favor de la creencia.

Hay quienes afirman, teniendo presente un punto de vista “económico”, que si existe una vida eterna, nuestra propia vida “terrestre” ha de ser devaluada, mientras que si no existe esa vida posterior, nuestra vida actual será mucho más valorada. De ahí que la necesidad de dejar rastros de nuestra existencia será una importante motivación para realizar la acción respectiva.

Desde el punto de vista de nuestras decisiones, podemos decir que en el mundo ya existe una ley natural que permite que podamos ir, o no, a una vida eterna. No depende de nuestras creencias que el universo funcione como lo hace. Lo que sí depende de nosotros es la posibilidad de elegir, entre varios, el camino hacia esa posible vida posterior. Como el camino de la inmortalidad es el mismo que el de la felicidad, según lo que propone el cristianismo, entonces estaría resuelto nuestro problema.

Cuando a Albert Einstein le preguntan si cree en Dios, responde que primeramente le tienen que definir qué entienden por “creer en Dios”. Y esto es admisible por cuanto hay quienes lo imaginan como un ser humano, atribuyéndole subjetivamente varios atributos, mientras que otros consideran que Dios es el propio ordenamiento natural.


FE RELIGIOSA

“Pero si no hubiera tal eternidad mi fe en el mundo recibiría un golpe peligroso. ¿Podría concebirse que el mundo evolucione durante miles de millones de años hasta originar la vida espiritual, consciente de sí misma….para que dicha vida vuelva a caer al fin nuevamente en la nada? Todo mi ser se rebela contra tal hipótesis, que rebajaría y reduciría a un absurdo al mundo en el que tan firmemente creo” Ignace Lepp (“La nueva Tierra”)

La fe de tipo religioso es la confianza básica que los hombres tenemos respecto de Dios. Pensamos que, si somos importantes en el universo, precisamente por ser los únicos seres conscientes de nuestra existencia, e incluso del Creador, suponemos que tendremos la posibilidad de alcanzar un aceptable grado de felicidad.

Desde el punto de vista científico, observamos la existencia de leyes naturales invariantes, de las cuales esperamos algo similar a lo que el creyente del Dios personal espera de él. En ambos casos se establece, de nuestra parte, una respuesta ética. Pero esta respuesta tiene un carácter subjetivo, especialmente en el segundo caso, por cuanto se fundamenta en una creencia antes que en una evidencia. De ahí la imperiosa necesidad de fundamentar nuestra ética en algunas leyes psicológicas evidentes y accesibles a nuestra cotidiana observación.

Si la respuesta ética es coincidente, tanto en la versión teísta (la del Dios personal, o que se parece a una persona) y la versión deísta (la del orden natural regido por leyes), es posible que la ética teísta provenga finalmente de la observación del comportamiento humano, y que haya sido interpretada como el resultado de una revelación desde Dios hacia el hombre.

Quizás lo más importante de la simbología bíblica, en el caso del Génesis, provenga de la expresión: “Y vio que era bueno”. Es decir, se supone que el universo es “bueno” para el hombre, o que existe una posibilidad cierta de adaptarnos al mismo. De lo contrario, interpretaríamos como que el universo es una trampa y que no tendríamos posibilidad de salir airosos en la gran aventura humana.


CONVERSIÓN

“Se demuestra que la Escritura no enseña sino cosas muy sencillas, ni busca otra cosa que la obediencia, y que, acerca de la naturaleza divina, tan sólo enseñan aquello que los hombres pueden imitar practicando cierta forma de vida” Baruch de Spinoza (“Tratado teológico-político”)

La conversión, desde un punto de vista religioso, consiste en un cambio que se produce, a veces en forma abrupta, a partir del cual se alcanza a vislumbrar una idea que antes no se tuvo, si bien es posible que se haya ido gestando gradualmente.

Es una tarea de las ciencias sociales poder llegar a promover una conversión masiva de la población mediante el convencimiento de las ventajas que a cada uno ofrecerá una mejora ética sustancial. Este tipo de conversión masiva es quizás el objetivo asociado a la profecía bíblica conocida como la Segunda Venida de Cristo.

La conversión masiva habrá de consistir, seguramente, en la posibilidad de disponer de información clara y precisa sobre los aspectos esenciales del comportamiento humano, y que será capaz de producir la mejora ética mencionada, siendo un acontecimiento único en la historia. De todas formas, el conocimiento progresivo, acumulado por las distintas generaciones humanas, posibilitará el acontecimiento mencionado.

La unificación de ciencia y religión no implicará el reemplazo de ésta por aquélla, sino una compatibilización de ambas como ramas especializadas del conocimiento humano, que actúan bajo una especie de “división del trabajo” y apuntan hacia un mismo fin. La religión compatible con la ciencia, y con la propia realidad, constituye una “religión natural”. Dicha religión surge del hombre, y no de Dios. No supone la existencia de un orden sobrenatural, además del orden natural, sino sólo este último. De ahí la ventaja conceptual y la sencillez de esta postura.

Para que la profecía tenga sentido, habrá de existir un cambio en el cristianismo. De ahí que la religión vigente, como una religión revelada, posiblemente habrá de ser interpretada como una religión natural. De no ser así, no existirá un cambio esencial; al menos resulta dificultoso imaginarse otro tipo de cambio.

Quienes se aferran a una postura teísta, afirman que la parusía (presencia) es un simbolismo más y, en cierta forma, rechazan la profecía. El propio Cristo nunca dijo que su religión era natural o revelada, si bien puede interpretarse de ambas formas. Recordemos que la Biblia utiliza muchas simbologías, y que de ellas pueden surgir interpretaciones variadas.


MILAGROS

“El milagro se caracteriza principalmente por una extraordinaria aceleración de los procesos de reparación orgánica. No hay duda de que el grado de cicatrización de los defectos anatómicos es mucho más rápido que lo normal. La única condición indispensable para que el fenómeno se produzca es la plegaria. Pero no es necesario que sea el mismo paciente el que rece, ni siquiera que tenga fe religiosa. Basta con que alguien a su alrededor se halle en estado de oración. Estos hechos son profundamente significativos. Muestran la realidad de ciertas relaciones, de naturaleza aún desconocida, entre los procesos psicológicos y orgánicos. Prueban la importancia objetiva de las actividades espirituales, que los higienistas, los médicos, los educadores y los sociólogos han dejado de estudiar casi siempre. Abren al hombre un mundo nuevo” Alexis Carrel (“La incógnita del hombre”)

La religión tradicional, o religión revelada, admite intervenciones de Dios. La propia revelación implica una intervención mediante la cual el intermediario, o profeta, recibe información para ser difundida al resto de los hombres. El milagro implica una interrupción momentánea de la ley natural, o de las condiciones iniciales de un proceso, a favor de la recuperación de la integridad física o mental de un individuo.

Así como muchas veces se comenta que “Dios salvó a tal persona”, mientras que en otros casos se acostumbra decir que “la mató el médico”, podemos preguntar porqué Dios no evitó la enfermedad, o el pequeño detalle que condujo a un accidente fatal, ya que todo hubiese sido más sencillo.

Es oportuno decir que quienes suponemos la inexistencia de milagros, en el sentido estricto de la palabra, es decir, intervenciones directas de Dios en el mundo, no tenemos ningún inconveniente en que ellas ocurran. Por el contrario, sería interesante que la mayoría de los problemas de la humanidad se resolvieran mediante esa alternativa. Pero parece ser que el mundo funciona de una manera diferente.

Desde el punto de vista de la religión natural, se excluye el milagro en el sentido expresado, sin embargo, no se rechazan experiencias regidas por leyes naturales de difícil acceso a nuestro entendimiento o bien sucesos con reducidas probabilidades de ocurrencia.

Podemos imaginar a una persona que escucha los mensajes de Cristo y los acepta sin necesidad de haber observado milagro alguno. En ese caso puede decirse que se convirtió en un “creyente”, ya que lo esencial es el cumplimiento de los mandamientos y la adopción de una postura ética concreta, en lugar de adoptar una nueva postura filosófica para contemplar el mundo.

Hacer que la mayoría de los hombres acepte una postura filosófica determinada, es prácticamente imposible de lograr, ya que tales posturas están ligadas, generalmente, al tipo psicológico al que se pertenece. En cambio, si se trata de hacer prevalecer una postura ética, es factible el logro de coincidencias. Debería adoptarse una actitud similar a la de los científicos, ya que ellos pueden tener diferentes posturas filosóficas respecto de la interpretación de una determinada teoría, pero no han de dudar de los hechos experimentales ni de la validez de la misma si ha sido verificada.

Si existe un Dios que produce interrupciones de la ley natural, el hombre tiende a adoptar una actitud pasiva. Incluso tratará de homenajear y de adular al causante de los beneficios que le serán otorgados. Por el contrario, la existencia de una ley natural invariante nos obliga a adoptar una actitud activa, ya que debemos adaptarnos al orden natural a partir de un gran trabajo de mejoramiento individual. Anthony de Melo expresó: “Milagro no significa que Dios cumpla con los deseos de los hombres, sino que los hombres cumplan con los deseos de Dios”.

Debido a la abrumadora diferencia existente a favor de la probabilidad de ocurrencia de acontecimientos regidos por la ley natural respecto de aquellos que pueden ser atribuidos a intervenciones divinas, debe ser prioritaria la consideración de dicha ley como una guía efectiva para nuestra vida. Quienes, en sus visiones personales, alteran completamente esta prioridad, suponen la existencia de mundos imaginarios, lo que implica una tendencia hacia la desadaptación del hombre respecto del orden natural.


CIENCIA Y RELIGIÓN

“El individuo que está totalmente imbuido de la aplicación universal de la ley de la causalidad no puede ni por un instante aceptar la idea de un ser que interfiera en el curso de los acontecimientos…..siempre, claro está, que se tome la hipótesis de la causalidad verdaderamente en serio” Albert Einstein (“Contribuciones a la ciencia”)

Considerando a las leyes naturales (estudiadas por la ciencia) como las leyes de Dios, encontramos una identidad entre ciencia y religión. Si admitimos, por el contrario, la posible interrupción de las mismas, a través de la revelación o los milagros, aparece un punto de divergencia entre ambas.

A partir de los conocimientos aportados por la biología y otras ciencias, podemos observar una tendencia hacia el logro de mayores niveles de adaptación, siendo el comportamiento ético uno de los principales medios que el hombre dispone para su supervivencia. Las actitudes cooperativas no sólo servirán para que el hombre cumpla con la “voluntad de Dios”, sino para poder sobrevivir y adaptarse adecuadamente al orden natural.

De ahí que sea posible mantener vigente gran parte de las propuestas religiosas adecuándolas a los conocimientos aportados por la ciencia experimental. Recordemos que la religión propone una actitud ética dentro del marco de un universo orientado por cierta finalidad.

Algo distinta es la propuesta de la religión popular, o paganismo, en la cual todo se reduce al simple intercambio de homenajes y adulaciones hacia Dios con la esperanza de obtener algunas ventajas desligadas muchas veces de los beneficios otorgados por un comportamiento ético adecuado.

El mayor inconveniente que presenta la posible unificación de ciencia y religión radica en que la mayoría de las personas no está habituada al razonamiento de tipo científico, en base a leyes naturales, lo que podrá producirse a partir de nuevas generaciones. Además, se valora una religión, no tanto por su efectividad, sino por ser una parte importante de la tradición y la cultura de un pueblo.

La expresión “porque Dios lo quiso así” tiene un significado similar a “porque la naturaleza está hecha así”. Esta equivalencia excluye, como antes se dijo, al posible intercambio de homenajes y ventajas concedidas por el Dios que interviene en el mundo.

La religión, en la actualidad, tiende a ser relegada a la categoría de simple tradición y de creencia subjetiva de validez personal. Se le niega toda validez objetiva por lo que es imprescindible reconstruirla a partir del conocimiento científico actual.


LA RELIGIÓN DEL FUTURO

“Imposible sobrevivir sin una ética mundial. Imposible la paz mundial sin paz religiosa. Imposible la paz religiosa sin diálogo de religiones” Hans Küng (“Proyecto de una ética mundial”)

Debido a que el hombre apareció sólo hace uno o dos millones de años, y que le quedan algunos miles de millones de años por delante (hasta la extinción del Sol), debemos contemplar con interés cómo habrá de ser la religión del futuro, adelantándonos a su posible cambio. La religión actual, que promueve antagonismos y divisiones, no debería continuar influyendo en la forma en que ahora lo hace.

Respecto del ordenamiento de todo lo existente, tenemos tres puntos de vista predominantes:

1) Ordenamiento nulo (caos): el propio ser humano será quien deberá imprimirle un sentido o una finalidad.
2) Determinismo estricto (fatalismo): sobre el cual poco podemos hacer, ya que tan sólo nos queda ubicarnos de la mejor manera posible dentro del riguroso orden natural impuesto.
3) Determinismo con libertad: a la luz de los conocimientos brindados por la ciencia experimental, podemos considerar la existencia de un orden natural regido por leyes invariantes, con cierta finalidad implícita, pero que permite al hombre tomar decisiones respecto de la orientación que ha de seguir la humanidad.

Lo esencial de la religión del futuro implica la adecuada interpretación de la aparente finalidad del universo, y de la propia humanidad; es decir, debemos interpretar el “espíritu de la ley natural”. Pero, sobre todas las cosas, debemos asegurarnos de poder actuar adecuadamente en todos aquellos aspectos que son accesibles a nuestras decisiones.

Las ideologías de validez sectorial deben ser suplantadas por aquéllas que tengan una validez universal. De ahí que la única alternativa posible consista en tomar como verdadera aquella descripción que sea compatible con la ley natural, es decir, un criterio similar al adoptado por la ciencia experimental.

Cuando leemos en los libros de neurociencia acerca de las neuronas espejos y de la forma en que compartimos los estados emotivos de otras personas, tenemos la sensación de que muy pronto será posible disponer de una ética natural fundamentada desde el propio nivel neurológico y que esa ética natural será la parte esencial de una religión universal, estando la religión del futuro muy cercana en el tiempo.

No sólo es posible considerar a los efectos de la oración como un proceso regido por leyes naturales, sino que la posible vida posterior, predicada por Cristo, en caso de existir, no dependerá de las decisiones de un Dios personal, sino que podría ser otro proceso ligado a las respectivas leyes naturales.


HACIA LA RELIGIÓN NATURAL

“Si, al racionalizar la moralidad en la educación moral, nos limitamos a eliminar de la disciplina moral todo lo religioso sin reemplazarlo, corremos de manera casi inevitable el peligro de eliminar a la vez todos los elementos que son propiamente morales. Debemos descubrir los sustitutos racionales para esas nociones religiosas que, por tanto tiempo, han servido de vehículo para las ideas morales más esenciales” Emile Durkheim (“La educación moral”)

La religión tradicional proveía a la sociedad de dos fundamentos básicos para nuestra supervivencia:

a) Proponía un sentido de la vida
b) Proponía una ética compatible con dicho sentido

Debido a las incoherencias lógicas, el fanatismo de sus seguidores, el odio intenso entre distintas religiones, o entre sectores de una misma religión, la influencia de la religión tradicional se fue debilitando. De ahí la necesidad de encontrar un sustituto que nos devuelva tanto el sentido de la vida como la ética.

Sin un sentido para la vida, el individuo se ve expuesto a serios conflictos emotivos y existenciales. Sin una ética que oriente a sus integrantes, la sociedad tiende al caos y a su desintegración. De ahí la imperiosa necesidad de encontrar ambos (sentido y ética) a partir del conocimiento científico.

Los estudios realizados tanto en neurociencia como en las distintas ramas de la psicología, hacen posible una reinterpretación de la religión moral que, posiblemente, permitirá fundamentarla de manera adecuada, tratando de evitar las severas distorsiones que sufre la religión tradicional, brindando al individuo la orientación necesaria para una plena adaptación.

Existen quienes usurpan la religión de todos para darle un carácter sectorial o personal, impidiendo que cumpla con sus objetivos básicos. Ello se hace evidente en cuanto ignoran totalmente la existencia de leyes naturales asociadas al comportamiento humano, puesto que ni siquiera tratan de conocerlas.


TEMOR A DIOS

“Primeramente haz de temer a Dios, porque en el temerle está toda sabiduría; y siendo sabio, no podrás errar en nada” Miguel de Cervantes (“El Quijote”)

La actitud religiosa de los hombres oscila desde el temor hasta el amor hacia Dios, pasando por la indiferencia. Muchos describen los acontecimientos cotidianos como una sucesión de premios y castigos otorgados “desde arriba”. Así, en su momento, hubo oposición al invento de Benjamín Franklin, el pararrayos, por cuanto, se aducía, tal artefacto impedía a Dios manifestarse a través de los rayos, ya que los emplearía para producir incendios, como un medio para distribuir castigos en forma merecida.

Si bien pueden encontrarse fallas lógicas en las distintas actitudes religiosas, no podrá negarse que quien tenga temor a Dios, y a sus posibles castigos, tratará por todos los medios de no infringir las normas de la moral establecida desde la religión. También quien confíe en los premios, en nuestra Tierra y en el más allá, llevará una vida acorde con esa creencia. Sin embargo, cuesta mucho revertir la etapa cultural por la que atraviesa la humanidad resultando dificultoso retroceder a las creencias predominantes en el pasado, a pesar de las ventajas que esas creencias presentaban desde muchos puntos de vista.

Pareciera que la única alternativa posible, para restablecer antiguas creencias, fuera el cumplimento de la profecía de Cristo acerca de la Segunda Venida, ya que, en forma independiente a lo que tal profecía implique (posiblemente la identificación entre ciencia y religión) hará que todos tendamos a creer en la validez de la totalidad de las prédicas cristianas, por lo que, de esa forma, llegaríamos nuevamente a confiar en los premios y castigos que limitarían los grandes desvíos observados respecto de las normas éticas elementales.

En la imagen de un mundo regido por leyes naturales, la existencia de premios y castigos, que dependen de nuestro grado de adaptación, hace surgir de nosotros la confianza en la existencia de cierta justicia natural, equivalente a la fe en un Dios justo que impone una justicia divina, en la antigua imagen de la religión tradicional.


HEREJÍAS Y PROGRESO

"Frente a las religiones que envejecen y se materializan, el sentimiento místico sigue engendrando subversivas herejías, que puede el tiempo convertir en religiones nuevas; las actuales han sido heréticas de las precedentes, el cristianismo del judaísmo, el protestantismo del catolicismo, el unitarismo del protestantismo. En cada tiempo y lugar la herejía de los místicos ha sido un factor de progreso moral, ora destacando los dogmas de las iglesias decadentes, ora afirmando la posibilidad de orientar el sentimiento hacia ideales éticos menos imperfectos” José Ingenieros (“Las fuerzas morales”)

La herejía es el cambio, considerado negativo, que se produce dentro de alguna religión. Lo de “negativo” tiene sentido tomando como referencia lo que se considera correcto o verdadero dentro del conjunto de creencias asociadas a las costumbres y la tradición.

Pero existe otro tipo de herejía, que podríamos considerar como una “herejía absoluta” y radica en el alejamiento de la religión de aquella ética natural que viene impuesta por las propias leyes naturales que gobiernan a todos los seres humanos.

Ya es hora que las distintas religiones contemplen la posibilidad de valorar sus prédicas y creencias en función de los resultados que producen en la propia sociedad, en lugar de valorarlas en función de la coherencia lógica que muestran en función de la creencias adoptadas, en forma similar a lo que se hace en el ámbito de la filosofía especulativa. Deben tener presente que las “religiones” que producen divisiones entre individuos y sectores son cualquier cosa menos “religiones”.

Posiblemente, una de las mayores herejías que se ha cometido dentro del cristianismo, radica en los intentos por reforzar su contenido actualizándolo en función de ciertas semejanzas que algunos sectores observaron respecto del marxismo o del liberalismo. La validez del cristianismo debe establecerse a partir de su vinculación y compatibilidad con la ley natural, la que está siendo descubierta a través de aquellos descubrimientos científicos que refuerzan la vigencia de los mandamientos, especialmente los vinculados con el amor al prójimo.


SUPERSTICIÓN Y ÉTICA

“Las religiones más supersticiosas son las menos morales, pues más atienden a la materialidad de las ceremonias que al contenido ético de la conducta. Lo mismo ocurre entre los adeptos de cada religión; la masa ignorante posee menor moralidad que las minorías cultas. El exceso de superstición excluye la primacía moral; son valores antitéticos” José Ingenieros (“Las fuerzas morales”)

La historia de la decadencia de las religiones puede sintetizarse en el reemplazo de la actitud ética promovida, desde la postura respectiva, por un conjunto de creencias subjetivas de variadas formas y significados. Cuando la religión agoniza, junto a la sociedad, es la época en que el significado de los mandamientos ha sido reemplazado por diversas y oscuras interpretaciones que impiden su cumplimiento por parte del hombre común.

Si se hace una encuesta respecto del significado del mandamiento del amor al prójimo, se encontrará con un variado conjunto de definiciones que lo relativizan de tal forma que se llega a la conclusión de que se trata de algo supeditado a la libre interpretación individual. Por el contrario, si adoptamos una interpretación cercana a la propuesta desde las ciencias sociales, estaremos más cerca de lograr una definición accesible al entendimiento y, sobre todo, de algo concreto para adoptar como una referencia a alcanzar en el futuro.

Desde el siglo XVII, Baruch de Spinoza estableció una definición en este sentido, tal la del amor como una actitud por la cual compartimos las alegrías y las penas de nuestros semejantes. Debemos partir de objetivos cercanos a la ley natural en lugar de reemplazarlos por definiciones cercanas al mundo de la superstición y la mitología, o propias de las oscuridades de la filosofía especulativa.


LA RUPTURA TEOLÓGICA

“La teología revelada es dirigida por la ‘luz de la fe’, que constituye el supremo criterio de cualquier ulterior dilucidación racional. La teología natural, en cambio más propia del filósofo que del teólogo, tiene como criterio la ‘luz de la razón’. En último término, la teología natural es un saber de Dios a base del conocimiento del mundo; por eso se dice a veces que la teología natural puede conocer ‘sin fe’” José Ferrater Mora (“Diccionario de Filosofía”)

Existen dos formas posibles mediante las cuales Dios se revela a los hombres:

a) A través de mensajes directos
b) A través de las leyes naturales

La primera alternativa es la aceptada por las religiones reveladas. De ahí que existirá un verdadero cambio en la religión en cuanto aceptemos la posibilidad de la segunda alternativa. Incluso es posible describir las antiguas alianzas, o momentos en que se habrían producido las revelaciones, en el sentido tradicional del término, como un acceso al conocimiento, por parte del profeta, de las leyes naturales esenciales y necesarias para una vida ética aceptable para el hombre.

El cambio esencial que se dará en la religión consistirá en considerar que ya no existen ni los hombres ni los pueblos elegidos, sino pueblos y hombres capaces de interpretar la voluntad de Dios a través de sus leyes. La religión ya no se interpretará como una acción intelectual que surge de Dios, sino como una acción que surge de los hombres.

La experimentación aparece como una alternativa a la fe y a la razón. Debido a que la religión deberá identificarse con la ética, o ser su vehículo, deberá orientarse en el conocimiento concreto del hombre, fundamentando ese conocimiento tanto en la Psicología Social, como en la Neurociencia y en otras ramas del conocimiento científico. Ello implicará admitir el cambio desde la revelación directa de Dios por la revelación indirecta, a través de sus leyes.


MUDABLE E INMUTABLE

“En la Iglesia hay cosas mudables, tal como enseña de forma patente la experiencia. Y a la inversa, si no hubiera también en ella y acerca de ella aspectos permanentes, inmutables, no tendría sentido seguir utilizando, a través de los tiempos, la misma palabra ‘Iglesia’, porque faltaría aquella identidad que es precisamente la que mantiene cohesionado lo mudable” Joseph Ratzinger (“Teoría de los Principios Teológicos”)

Si se acepta el cambio desde una revelación directa a una revelación indirecta, actitud similar a la que permitió la aceptación de una creación indirecta del hombre a través de la evolución en lugar de la creación directa propuesta por la Biblia, se producirá un importante cambio en la Iglesias cristianas.

Lo que no ha de cambiar ha de ser la función prioritaria de la Iglesia; su misión orientadora en la lucha histórica entre el Bien y el Mal. A la fe, asociada a una visión optimista de la realidad, en la que se supone que el mundo está bien hecho y que el hombre es corregible, debemos agregarle la búsqueda del Bien, a través de los sentimientos y del razonamiento, lo que implica un mejor conocimiento de nuestro propio comportamiento ético.

Cuando la Iglesia, por el contrario, prioriza el éxito de su postura filosófica en lugar de contemplar el nivel de felicidad logrado por los seres humanos, desconoce los fundamentos de su misión. Así como Cristo da su vida a cambio de un efectivo mejoramiento ético del hombre, la Iglesia debe ceder en todos aquellos aspectos ideológicos y filosóficos que impiden el cumplimento de su misión.


INMORTALIDAD

“Si estoy equivocado en mi creencia de que las almas de los hombres son inmortales, me alegro de mi error, y no quiero que, mientras yo viva, nadie me saque de este error que me hace dichoso” Marco Tulio Cicerón
(“De la vejez”)

Generalmente se nos pregunta acerca de si creemos, o no, en la existencia de una vida posterior a la muerte. En realidad, existe una pregunta más importante y consiste en saber si el mundo real admite tal suceso. Más importancia aún la tiene la pregunta respecto de cual es el camino a la inmortalidad en caso de que exista.

Existen varias posibles formas de inmortalidad. La predicada por el cristianismo habrá de ser una inmortalidad directa, ya que en principio conservaríamos nuestras características personales. En este caso, el camino de la inmortalidad es el mismo camino que el de la felicidad, por lo que deberíamos concentrarnos en hacer los méritos correspondientes antes de pensar todo el tiempo acerca de si existe o no el premio posterior. Se ha llegado al extremo de que muchos piensan que uno logrará la inmortalidad “si cree en ella”, en forma independiente del cumplimiento de los requisitos exigidos para ese logro.

Otro tipo de inmortalidad habría de ser la que prevé un retorno a la Tierra, a través de la reencarnación. Como la tasa de nacimientos, de cualquier especie, es mayor que la tasa de mortalidad, existirían dos tipos de personas: los originales y los reencarnados. Por lo cual parece mejor adaptada a la realidad la descripción científica de la herencia genética en la cual se afirma que cada individuo ha sido formado por sus padres independientemente a algún alma reencarnada que pueda llegar.

También es posible la inmortalidad indirecta, a través de los hijos, o bien a través de una obra literaria, artística, científica, social, etc., en la cual depositamos parcialmente las características de nuestra personalidad haciéndolas perdurables en el tiempo. Esta es una de las causas por las cuales algunos hombres realizan grandes esfuerzos durante su vida, en contraposición de lo que sostiene la simple hipótesis de que son las motivaciones económicas las que mueven el accionar de los hombres.


ACCIÓN Y CONTEMPLACIÓN

“Toda religión pensante debe elegir entre la alternativa de ser religión ética o religión que explica el mundo” Albert Schweitzer (“El cristianismo y las religiones mundiales”)

Las distintas religiones pueden dividirse en dos categorías: aquellas que promueven una actitud contemplativa de lo eterno y las que promueven, además, una acción concreta en beneficio del individuo y de la sociedad.

Incluso en el propio cristianismo existen Iglesias que promueven la salvación por la fe, excluyendo la salvación por las obras. De esa forma, quienes adhieren a la postura filosófica “oficial”, obtendrían la salvación eterna, mientras que alguien, que desconoce el cristianismo, y que lleva una vida virtuosa, con obras concretas realizadas como consecuencia de esa virtud, quedaría fuera de la vida eterna; lo que en realidad resulta absurdo.

El cumplimiento del “amarás al prójimo como a ti mismo” implica necesariamente que el cristianismo es una religión activa, ya que no podremos quedarnos en el inactivo autoperfeccionamiento mientras los demás necesiten de nosotros.

En estos aspectos pueden verse los síntomas de la decadencia del cristianismo, ya que tener fe significa, para el ciudadano corriente, adoptar una de las dos posturas filosóficas generales, tal el caso de la postura trascendente (en lugar de la inmanente). Luego, cuesta muy poco esfuerzo mental adaptar tal postura al caso concreto del cristianismo. Se habrá logrado así el paso del cristianismo desde una religión moral a una religión contemplativa.


ADAPTACIÓN A LA CIENCIA

“Si la ciencia demuestra hechos que contradicen la visión budista, deberíamos modificar ésta en consecuencia” Dalai Lama (“Emociones destructivas”)

Los conflictos que han existido, y siguen existiendo, entre la ciencia y la religión, se deben principalmente a que muchos religiosos no aceptan que los libros de religión sólo contienen mensajes éticos, en lugar de mensajes científicos. Galileo Galilei decía que “la Biblia nos enseña cómo ir al cielo y no cómo está hecho el cielo”.

Mientras que la evolución biológica resulta ser un hecho, antes que una teoría, existen quienes se aferran a la descripción bíblica de la creación ignorando abiertamente la verdad y la realidad del mundo. Incluso, en cierta forma, se rebelan contra las leyes naturales establecidas.

La actitud conservadora de muchos religiosos se debe principalmente al hecho de no querer abandonar su posición de privilegio que les aporta su supuesta superioridad intelectual. La búsqueda de prestigio personal, en algunos casos, está incluso por encima de la búsqueda de la verdad.

Cuando el cristianismo adopte una actitud similar a la del líder del budismo tibetano, es posible que resurja ampliamente y deje de ser sólo una fuerza social tradicional, poco influyente, para convertirse en una poderosa fuerza de cohesión social.


MATERIALIZAR LO ESPIRITUAL

“Que Dios le hablaba en sueños no es lo mismo que soñar en que Dios le hablaba” Thomas Hobbes (“Leviatán”)

La posible estructura del universo admite dos formas principales, y son las expresadas por las posturas inmanente y trascendente. Desde la postura inmanente se tiende a espiritualizar lo material, ya que se considera que lo viviente está estructurado en base a la misma sustancia que compone lo material. El principio de complejidad-conciencia establece una síntesis que va desde las partículas fundamentales hasta llegar a la vida inteligente, fundamentando la postura mencionada.

Desde la postura trascendente, por el contrario, se trata de materializar lo espiritual, ya que el milagro implica el momento en que lo espiritual “hace contacto” con la realidad material, influyendo en ella y manifestando su existencia.

Es oportuno señalar que se asignó, entre otros, el nombre de “acosmismo” (privado del mundo) a la postura de Baruch de Spinoza, ya que niega la existencia del mundo en lugar de negar la existencia de Dios. Otras veces, a esta postura, se la tildó de panteísmo (todo es Dios) o bien de ateísmo (no hay Dios). Esto nos hace recordar el caso, dentro del ámbito de la ciencia, de quienes afirmaban que todo es materia, mientras que otros afirmaban que todo es energía. A partir de la ecuación de Einstein, que establece la equivalencia entre ambas, podemos decir que todo está hecho con lo que algunos denominan masa y otros denominan energía.

Desde el punto de vista de la ciencia, se acepta la posibilidad de que exista una sustancia única y que lo espiritual debe interpretarse como la información asociada a las leyes que rigen todo lo existente, especialmente en todo aquello relacionado con la mente y los sentimientos. De esto se vislumbra la posibilidad de medir la complejidad del mundo en base a la cantidad de información necesaria para su adecuada descripción.


REVELACIÓN

“Pero se equivocan los que piensan que sólo los cristianos serán salvos, ya que, como revela el Apocalipsis, todos seremos juzgados por nuestras buenas obras y no por ser católico, judío o musulmán. Este es el espíritu de preparación de la Segunda Venida, es un espíritu de amor universal encaminando a todos los hombres a la casa del Padre” Francisco María (“Apocalipsis”)

La palabra griega “Apocalipsis” se traduce como “revelación” o “desocultamiento”. La profecía bíblica con ese nombre es interpretada, desde el punto de vista teísta, como un acontecimiento catastrófico en el cual, el Dios interviniente en el mundo, envía castigos a la humanidad debido a su desobediencia a los mandamientos revelados.

En la antigüedad se interpretaba la aparición de los cometas como señales del cielo que anunciaban castigos inminentes provenientes de Dios. Como los cometas tienen un movimiento aparente algo distinto al de los demás cuerpos celestes, se asocia la palabra “desastre”, derivada de “dis-astra” (en contra de los astros), a los sucesos que seguirían a su aparición. Las cosas se calmaron cuando Edmund Halley demuestra que los cometas tienen un periodo de rotación de la misma forma en que lo tienen los planetas.

Se afirma en la profecía que morirá una cuarta parte de la humanidad, por lo cual muchos imaginan a Dios como un Hitler o un Stalin, pero potenciado en sus atributos como diezmador de seres humanos.

Si bien no puede hablarse acerca de la “veracidad” de una profecía, ya que hace referencia a sucesos que todavía no han ocurrido, al menos podemos comparar las predicciones hechas con el propio mundo real y de esa manera podremos vislumbrar la factibilidad o la imposibilidad de ocurrencia de tales sucesos.

A partir de una visión deísta de la realidad, y de la profecía, podemos interpretar la predicción bíblica como un castigo auto-infligido por el hombre al producirse una severa crisis moral. El castigo es el precio que pagamos por desconocer la ley natural (y también los mandamientos bíblicos). La profecía indica la futura existencia de una etapa superadora de esa crisis moral, y de ahí la expresión: “Y no vi llanto, ni clamor, ni dolor”.

La lucha, expresada en la profecía, es la histórica disputa entre el Bien y el Mal, con el triunfo del primero. Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que simbolizan esta lucha, con uno de ellos que simboliza el Bien y los demás el Mal, concuerdan, al menos en número, con las actitudes básicas del hombre, ya que una de esas actitudes impulsa el Bien y las otras el Mal.

La profecía describe el sufrimiento del hombre y también la solución definitiva, efectuada por alguien que mira hacia Dios y hacia sus leyes eternas, logrando describir adecuadamente el camino de la adaptación cultural, lo que dista bastante de la visión teísta tradicional.

Mientras que el Bien está asociado a la prédica de una ética cooperativa, el Mal está asociado a la prédica de éticas competitivas, ya sea que se ubiquen del lado de los “superiores” como de los “inferiores”.


CREENCIAS SECTORIALES Y OBJETIVIDAD

“Dios es real porque produce efectos reales” William James (“Las variedades de la experiencia religiosa”)

En la actualidad, la opinión mayoritaria ha relegado a la religión a la categoría de una creencia subjetiva y sectorial que poco tiene que ver con la realidad. Esta es, quizás, la forma más penosa en que se trata de extinguir una postura que en otras épocas constituyó algo de gran importancia para individuos y sociedades.

Otra de las formas en que se ha tratado de denigrarla radica en la concepción de la misma como parte de una ideología de dominación, siendo una fachada detrás de la cual sólo existen intereses económicos. La ironía del destino ha sido que tales detractores de la religión hayan en realidad construido una pseudoreligión sustituta de la anterior, basada sólo en la opinión de un hombre que diseñó una sociedad imposible y utópica, el socialismo, cuyos intentos de realización sólo sirvieron para agravar los defectos criticados a las sociedades que pretendían transformar.

Es interesante consultarles a quienes critican a la religión si en realidad pretenden abolirla o bien desean mejorarla. En el primer caso, habría que consultarles acerca de cuál es la propuesta que desean establecer para reemplazarla. Si solamente proponen una sociedad sin religión, sin un sentido objetivo de la vida, sin una ética natural, están proponiendo en cierta forma un retorno al caos y a la autodestrucción.

Desde un punto de vista científico, podemos aceptar la posible legitimidad de todas las religiones, pero no su posible validez, por cuanto una de ellas se adaptará mejor a la realidad por cuanto producirá distintos efectos que las demás. Y los mejores efectos nos indicarán cuál es la mejor postura religiosa, recordando la sugerencia bíblica que sugiere: “..por sus frutos los conoceréis”.